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Oct 09

No hay vuelta atrás. Es un largo viaje, toda una vida, hacia adelante. Sólo la memoria permite recuperar trazos del camino recorrido. No se puede deshacer el pasado. Por eso es muy importante planificar el viaje. El viajante debe aprender en cada etapa lo necesario para afrontar la etapa siguiente. No debe ir a ciegas, estrellándose contra todos los obstáculos que encuentra a su paso.

Se llama educación. Como ser social, el hombre tiene que conocer las normas que sirven de base a la convivencia y respetarlas. Los valores sustentan el presente y el futuro de la persona; su ausencia, marca el camino hacia el abismo.

La decadencia de una sociedad se muestra en la ausencia de valores. La falta de respeto, la violencia a flor de piel, el desinterés cultural, la pérdida de la consciencia por el cotidiano sometimiento a sustancias que alteran la mente y destruyen el cuerpo, son alimento de muchos de nuestros adolescentes y jóvenes, y cada vez más de niños que todavía están abriendo los ojos.

¿Quiénes son los culpables? Todos estamos implicados, en mayor o menor grado, en este alarmante proceso de degradación. Los padres porque no educan a sus hijos y les dejan, desde que abandonan los pañales (y en ocasiones antes), hacer lo que ellos quieren, sin enseñarles el itinerario y sin obligarles a seguir una ruta. Los profesores porque se dejan avasallar, porque no son capaces de enfrentarse a la realidad que los aplasta, porque no saben como llevar a cabo su labor. Las autoridades porque no arbitran los medios necesarios para impedir el deterioro, para vencer la crispación, para enderezar el camino.

¡Camino sin retorno!


Oct 04

Si eres conductor, ya puedes consultar los puntos que tienes. Espero que no formes parte del grupo de 300 conductores que están a la espera de perder los 12 puntos, de quedarse sin carnet.

DGT - Consulta tus puntos

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha habilitado una página Web en la que puedes consultar tu saldo. Accedes a la página, introduces tu nombre, DNI, fecha de expedición del carnet de conducir y una dirección de correo electrónico. A través del email se te enviará la contraseña necesaria para realizar la consulta. El sistema te permite cambiar la contraseña, otorgada automáticamente, por otra más fácil de recordar.

Tal vez no estés entre los 300 conductores que van a perder el carnet, pero quizás seas uno de los 20.000 que están pendientes de una resolución sancionadora, que traerá consigo la pérdida de puntos. Ya sabes lo que tienes que hacer por si te surge alguna duda: haz la consulta.

Enlace | Conductores

Ago 29

Plagio procede del latín plagium. El Diccionario Latino - Español Etimológico de D. Raimundo de Miguel, editado en 1921, dice sobre plagium, el delito del plagiario (plagiarius). Y sobre plagiarius, encontramos la acepción que nos interesa en estos momentos: el que se vende por autor de un libro de otro, plagiario, ladrón literario.

Está claro que en la antigua Roma ya existían estos personajillos que, aprovechándose del esfuerzo de los demás, hacen suyo lo que no les pertenece. Opino que el mal nació con la humanidad. Que muchos artistas rupestres descubrieron que otros individuos, errantes como ellos, copiaban y pegaban su obra, la que ellos habían engendrado y parido, en otros lugares de la cueva.

Todo esto viene a cuento después de leer el artículo de denuncia que Miguel Mielgo ha escrito en su web, “Hola” vuelve a fusilar noticias, en el que acusa a la popular revista del corazón de copiar de otro medio una noticia y publicarla como si fuese suya. La revista se aprovechó de la publicación de una escueta noticia sobre la enfermedad del padre de Mette-Marit, en el periódico La Razón. Copió y pegó, como el pseudo artista rupestre. Lo hizo sin respetar la Ley de Propiedad Intelectual. Y no pasa nada, porque detrás está uno de los grandes medios. ¿Qué ocurriría si fuésemos tu o yo los autores del fusilamiento y, además, sin citar la fuente?

Mar 03

Es una expresión típica de los gallegos. La pronunciamos cuando algo nos causa extrañeza, porque no somos capaces de entender su significado o porque los hechos sobre los que se asienta están próximos al esperpento o se salen de los límites de lo que entra dentro de la normalidad.

Son muchas las situaciones en las que se nos invita a emitir la frase. Si estamos atentos a las noticias publicadas en los distintos medios, a algunos programas de debate en televisión, a los comentarios en el bar o en la acera, a todo lo que se mueve a nuestro alrededor, y pronunciásemos las dos palabras mágicas cada vez que el asombro nos invade, agotaríamos toda nuestra energía verbal.

Algunas de las situaciones que, en estos momentos, invitan a pronunciar los dos vocablos, podrían ser:

  • Los desorbitados gritos con que algunas (más que algunos) periodistas, habituales en los didácticos programas de debate que salpican la parrilla televisiva, nos obsequian a los sufridos telespectadores eventuales (los asiduos se los tragan sin rechistar). Y nosotros, ¡ilusos!, tratando de explicarles a los niños que no se debe gritar, que hay que hablar en tono normal, que es la única forma de llegar al entendimiento…
  • Los acosos que sufren muchos estudiantes por parte de sus compañeros. La violencia ha llegado a las aulas y se ha quedado a vivir en ellas como un inquilino más. Impera la alta tensión.
  • La inminente subida de los intereses de las hipotecas. Las depauperadas economías domésticas de muchos ciudadanos españoles tendrán que pasar por la UCI.
  • Las propuestas y discusiones banales de muchos políticos. Centran sus intereses en cuestiones que lo único que hacen es distraer al ciudadano, sin preocuparse por atacar los grandes temas. El insulto sustituye a la cordura, la crispación a la tolerancia… Y nosotros de espectadores pasivos.

Ya sé que faltan muchas situaciones. Invito a nuestros lectores a que propongan las suyas.

Feb 10

Mienten, manipulan, intentan engañarnos… Y nosotros disfrutamos con ellos, porque sino no estarían ahí. Todo es por el dinero. La ganancia es para ellos y para el medio (o medios) que los sustenta.

Raquel Morillas ganó 72.000 euros por contar sus miserias a Telecinco. Y, como ella, son unos cuantos los que se embolsan cantidades similares, algo que asusta por su magnitud a los ciudadanos normales. Pero seguimos alimentándolos.

Nosotros somos los cómplices. Si no estuviésemos delante del televisor, contaminándonos con sus improperios, el negocio se acabaría. Tal vez, los guionistas televisivos, los que entregan a los tertulianos el esquema de su “discurso“, tuviesen que beber en nuevas fuentes, y los actores serían otros; tampoco se repetiría el mismo papel hasta la saciedad, un papel cíclico con los mismos personajes y los mismos argumentos… Pero mientras sigamos tragando, nada cambiará. Hemos decidido seguir disfrutando de las miserias humanas.