Desde que Internet está entre nosotros son múltiples los servicios que han surgido en torno a la red. El comercio tradicional se ha mudado a la web. Desde hace casi sus orígenes podemos comprar libros, discos, ordenadores, o cualquier objeto susceptible de ser comprado en una tienda tradicional. Podemos alquilar un apartamento para nuestras vacaciones, reservar una habitación en un hotel, programar un viaje y conseguir los billetes. Internet también, desde hace ya algún tiempo, permite realizar todos los trámites que acompañan la firma de un contrato de compra-venta gracias a Tractis.

Algunos se preguntarán: ¿qué es Tractis? En la portada de su web lo explican muy bien:
Olvídate de comprar papel, maldecir impresoras sin tóner, lamer sellos, “encontrar un momento” para acercarte al buzón, desesperar esperando cartas que nunca llegan, abrir sobres, arrancar grapas, rebuscar en carpetas y archivadores, el email volleyball, las pesadillas de versiones y los tratos interminables. Por fín se acabo el “te envío dos copias firmadas y me devuelves una”.
Ahora el sitio ha sido renovado. Está totalmente adaptado a la Web 2.0, con un diseño atractivo y una estructura que permite a cualquier usuario moverse con soltura por las distintas secciones. Lo único que tienes que hacer es registrarte, es gratis. Como promoción te ofrecen, en estos momentos, un lector de tarjetas. Con Tractis podrás crear, negociar y firmar contratos sin tener que hacer desplazamientos de una ciudad a otra, sin estar pendiente del correo para ver si te envían una copia del contrato para autorizarlo, o si lo que has firmado ya está autorizado. La firma electrónica tiene, en Tractis, la misma validez que la firma manuscrita.
Ofrece también su API a todos los que quieran incluir la contratación online en su sitio web. Empresas, como Caixa Galicia, han escogido Tractis para la firma electrónica de contratos.
Fuente | Bitelia
Enlace | Tractis


Está comprobado y demostrado que las redes de intercambio P2P son las que más ancho de banda consumen en Internet. Hay momentos en que este consumo llega al 90% de toda la red. El motivo está en que la mayoría de los internautas las utilizan en mayor o menor medida, en la mayoría de los casos rozando la ilegalidad. A través de ellas se intercambian vídeos, imágenes, música y software. Muchos de estos archivos tienen derechos de autor, pero los que protegen estos derechos no son capaces de controlar el sistema. En estos momentos, a pesar de que existen otras, dos son las redes más usadas: las BitTorrent y las eD2k.


