Escucha tu música en casa, en la escuela, en la universidad, o en el trabajo, sin que tengas tu ordenador a mano, no hace falta. Sólo tienes que subir tus melodías a TunesBag para escucharlas en cualquier momento en el lugar que desees, y compartirlas con tus amigos y conocidos. La música es una cuestión social. Si no fuese así, ¿para que existirían los conciertos, las emisoras de radio, los programas musicales en la televisión, o las tiendas dedicadas a la distribución de las últimas novedades? Está claro que si en tu casa pones una melodía en el reproductor de CDs o en el ordenador, de la que eres propietario porque has pagado por ella, puede escucharla cualquiera de las personas que te acompañan. Esta es la filosofía en la que se basan los promotores de TunesBag.

Ellos albergarán una copia de seguridad de tu colección musical, siempre que estés dispuesto a subirla a sus servidores. Como usuario registrado podrás escuchar, siempre que quieras, la canción que te apetezca de tu lista de temas, y, claro está, compartirla con tus amigos. TunesBag, con residencia en Austria, respeta las leyes austriacas que regulan la posibilidad de compartir tu biblioteca musical con tus amigos.
El servicio, al menos por ahora, es gratuito. Sólo soporta el formato MP3. No se permiten los archivos protegidos con DRM, al menos ahora, no se sabe lo que será posible en un futuro. No necesitarás instalar ninguna aplicación en tu ordenador, lo único que necesitas es instalar la extensión o plugin de flash en tu navegador web. Puedes subir tu biblioteca completa de iTunes o la que gestionas con Winamp, el proceso será automático. Lo único que debes respetar es el tamaño máximo que te ofrecen: 20 MB. ¡Ah!, se me olvidaba, para utilizar en estos momentos el servicio, necesitas solicitar una invitación, aún está en beta cerrada.
Fuente | MoMB
Enlace | TunesBag

¿Tienes algún pecado? ¿Has pecado por acción, omisión o malos pensamientos? Si eres creyente, debes confesarte ante un sacerdote y, en función de tus pecados, someterte a la penitencia que se te impone. Ahora puedes confesarte online y, además, no sufrir ninguna penitencia. No sé si las autoridades eclesiásticas estarán muy de acuerdo con este método para lavar las culpas, pero no hay vuelta de hoja, está ahí, con sus pros y con sus contras. Opino, que más que un confesonario, 

Eres el editor de uno o varios sitios web y necesitas transferir archivos desde tu pen disk al servidor, pero no tienes a mano un cliente de FTP. Ahora sólo necesitas un ordenador con conexión a Internet para hacer lo que deseas. 
