La gestión de las noticias por medio de los medios de comunicación ha cambiado desde que Internet ha pasado a formar parte de nuestras vidas. Las fuentes de información ya no están, en una gran cantidad de ocasiones, en el lugar en el que se producen los acontecimientos. El redactor está a miles de kilómetros de distancia del foco emisor. Una página web se hace eco de algo que puede interesar a sus lectores, lo acaba de descubrir al azar, o alguien le ha advertido de su existencia, o lo ha visto en uno de sus viajes por la red. Si la información se ha extraÃdo de otra web o de cualquier otro medio, se debe hacer una referencia al origen. Esto es lo que hacemos todos los que consideramos que el trabajo de los demás es tanto o más importante que el nuestro. Pero no todos piensan ni obran asÃ. No sólo hay piratas en las aguas somalÃes.
El pasado dÃa 25 escribà un artÃculo, Mira cómo se derrite Groenlandia, en el que hacÃa referencia a una página de un periódico de ese paÃs. Un amigo, que vive en Dinamarca, me habló de la existencia de la misma. Después de leerla y traducirla al castellano, escribà una pequeña referencia a su contenido.
Descubro que un redactor del periódico El Mundo ha escrito un artÃculo sobre el mismo tema, con el mismo contenido que escribà yo y con párrafos copiados del mio al pie de la letra. Es inadmisible que un medio de la entidad y categorÃa de El Mundo utilice la repudiable técnica de copiar y pegar sin mostrar ninguna información del origen de la fuente. ¿No es casualidad que el autor del artÃculo haya llegado a la misma página de un periódico de Groenlandia horas después de haberlo hecho yo? ¡Asà se escribe la historia!
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