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Sep 29



La gestión de las noticias por medio de los medios de comunicación ha cambiado desde que Internet ha pasado a formar parte de nuestras vidas. Las fuentes de información ya no están, en una gran cantidad de ocasiones, en el lugar en el que se producen los acontecimientos. El redactor está a miles de kilómetros de distancia del foco emisor. Una página web se hace eco de algo que puede interesar a sus lectores, lo acaba de descubrir al azar, o alguien le ha advertido de su existencia, o lo ha visto en uno de sus viajes por la red. Si la información se ha extraído de otra web o de cualquier otro medio, se debe hacer una referencia al origen. Esto es lo que hacemos todos los que consideramos que el trabajo de los demás es tanto o más importante que el nuestro. Pero no todos piensan ni obran así. No sólo hay piratas en las aguas somalíes.

El pasado día 25 escribí un artículo, Mira cómo se derrite Groenlandia, en el que hacía referencia a una página de un periódico de ese país. Un amigo, que vive en Dinamarca, me habló de la existencia de la misma. Después de leerla y traducirla al castellano, escribí una pequeña referencia a su contenido.

Descubro que un redactor del periódico El Mundo ha escrito un artículo sobre el mismo tema, con el mismo contenido que escribí yo y con párrafos copiados del mio al pie de la letra. Es inadmisible que un medio de la entidad y categoría de El Mundo utilice la repudiable técnica de copiar y pegar sin mostrar ninguna información del origen de la fuente. ¿No es casualidad que el autor del artículo haya llegado a la misma página de un periódico de Groenlandia horas después de haberlo hecho yo? ¡Así se escribe la historia!

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