Actualmente, la capacidad de expresión oral y escrita de nuestros adolescentes y jóvenes es paupérrima. La lectura ocupa el último lugar en el rango de intereses de estudiantes universitarios y no universitarios. Si no se lee, no se entiende. Si en la escuela primaria no se despertó y despierta el amor hacia la lectura, nunca se leerá.

La nueva ley de educación, la LOE, contempla el desarrollo en los centros educativos de un Proyecto Lingüístico que lleva inmerso un Plan Lector. La idea me parece excelente pero muy difícil de desarrollar en plenitud, para obtener resultados positivos. Existen dos focos a la hora de despertar el interés por la lectura: la escuela y el hogar. Aunque en la escuela se arbitren todos los medios necesarios para conseguir que los niños lean, si en la casa no se avalan y consolidan, el resultado será un fracaso. Los niños no podrán jugar, como hasta ahora, a las consolas o ver la televisión indiscriminadamente, sin control. Los padres tendrán que prolongar en el hogar lo que la escuela propone. Deberán ayudar a sus hijos a leer, descubrirles la riqueza del cuento, de la novela, de cualquier narración. ¿Es posible incluir una efectiva colaboración de los padres en el Plan Lector? ¿Cómo se puede hacer?
Un comentario en “La lectura”
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Noviembre 28th, 2007 at 21:45
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