Cuando me dispongo a ver, los sábados a las diez de la noche, el partido de fútbol de La Sexta, me viene a la mente una alienante escena de una película que vi cuando era un chaval. No recuerdo el título pero sé que el argumento se asentaba sobre la guerra fría, aquel período, después de la segunda guerra mundial, en la que los espías intentaban recabar información importante para sus respectivos países. La escena se desarrollaba en una sombría habitación de una cárcel de Berlín oriental. Un espía, sentado en una silla y con todo su cuerpo atado, sin posibilidad de movimiento, recibía sobre la parte superior de su cabeza una monótona, constante, gota de agua, que caía desde una apreciable altura, y un magnetofón repetía consignas. Estaba sometido a una tortura abominable, que perseguía el inhumano objetivo de hacerle un lavado (nunca mejor dicho) de cerebro. No recuerdo si los torturadores consiguieron lo que pretendían pero de lo que si estoy seguro es de que Andrés Montes consigue, cada fin de semana, llenar la cabeza de los espectadores con sus tópicos, con sus frases prefabricadas que no tienen nada que ver con el fútbol. La gente repite al unísono, desde el domingo hasta el sábado siguiente, en el autobús, en el bar, en la calle, en el trabajo, fútbol con fatatas y el resto de lindezas. Y nadie sabe lo que ocurrió en realidad en el partido, no recuerda los equipos, ni los jugadores, ni jugada alguna, ni el resultado. ¡Espeluznante!
Se confunde constantemente, no acierta con los nombres de los jugadores, y no rectifica. Repite una y mil veces las mismas frases machaconamente, como la gota de agua horadando el cráneo. Nos quieres someter. Tal vez influenciado por Un mundo feliz de Aldous Huxley pretende convertirnos en autómatas, como esos muñequitos que repiten una y mil veces la misma frase, como feriantes predicadores, pero para ello tendría que provocarnos una mutación genética que cambiase nuestras aptitudes, nuestras ambiciones, nuestra forma de vivir. No hace ningún comentario técnico. No sabe de que va el juego y eso que tiene dos ayudantes que, de vez en cuando, lo sacan de algún que otro apuro. ¡De vergüenza!
Las televisiones autonómicas vuelven a retransmitir el partido de los sábados, seguramente ya este fin de semana. Lo estábamos añorando. No tendremos que someternos a la tortura a la que nos someten en La Sexta. ¡Uff!
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