Napster fue el primero. Los internautas de la época utilizaban el programa, sustentado sobre una red que utilizaban millones de usuarios en todo el mundo, para descargar la canción que querían a su ordenador. Napster se vendió y surgieron otros: Kazaa, Grokster, iMesh… Aunque utilizan distintas tecnologías, la filosofía es la misma: compartir ficheros a través de una red peer to peer.
Hace dos semanas, la Corte Suprema de Estados Unidos condenó a Grokster por considerar que el intercambio de archivos vulnera los derechos de autor. (Condenó al fabricante de cuchillos porque los utilizan los asesinos. ¡Vaya paradoja!)
Hoy se ha hecho público un contrato firmado entre Sony/BMG y los creadores de iMesh para que los segundos cedan la licencia del programa al gigante de la producción musical.
iTunes ha levantado la liebre y ahora son muchos los que se apuntan a la cacería. El negocio es el negocio, y hay que buscar nuevas perspectivas, adaptarse a los tiempos que corren. La consecuencia será, opino que a corto plazo, que el que quiera descargar música a su ordenador, tendrá que pagarla. ¿O estoy equivocado?
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